Postales desde Praga
Terminó la reunión y empezó Praga. Paseé por sus calles más conocidas por la tarde, sacando fotos, esquivando turistas, admirando sus cuidados edificios de hermosas fachadas. En el silencioso cementerio judío me invadió una extraña serenidad. En una de las mil librerías maravillosas me echaron una bronca por preguntar donde estaba la casa de Kafka. “Para empezar vivió en por lo menos cuatro casas. En segundo lugar no queda en ellas rastro alguno de su paso por allí. ¿Para que demonios querría alguien ver una simple casa?” Así que me fui sin verla dándole la razón a aquel librero malhumorado que además me mando al Literary Cafe, donde pude tomarme un té en el único sitio cercano donde los parroquianos eran checos. Me quedé con las ganas de comprarme una acuarela o un cuadro en sus incontables galerías de arte. Descubrí que no todos los taxistas eran unos estafadores en Praga. Algunos taxistas son unos estafadores en otras ciudades. Y por la noche la belleza de la cuidad se multiplicó por mil, y se llenó de música y una cerveza riquísima (Pivo, le llaman ellos).
En resumen, que me encantó. Y no me quedo sin darle las gracias a Miriam por ser una excelente compañera de viaje. Me gustaría volver pronto y pasar más tiempo por allí.
Aprovechando que estamos en Praga
Queridos e intrepidos visitantes:
Voy a una reunión a Praga y he retrasado la vuelta un día para poder conocer la ciudad un poquito. ¿Habeis estado allí? ¿Qué fue lo que más os gustó? ¿Qué no me debería perder?
Prometo poner fotos y contar la aventura
Enlaces útiles: para hacerse entender, para pasearse por ahí



