Leonard Cohen en Benicassim
Cronológicamente debería hablar primero del Summercase (y hablaré, especialmente de los explosivos Biffy Clyro) pero el domingo, en Benicassim, tuve una revelación:
En medio de una multitud de jóvenes y adolescentes enmudecida por la emoción, un viejo bardo canadiense entonó el acorde secreto que el rey David tocaba para complacer el Señor. Hallelujah!
Leonard Cohen, con 74 años, actuó en el Festival Internacional de Benicassim y fue un éxito rotundo. En aquel escenario la gente no daba botes, no se agitaban las melenas al viento. En aquel escenario la gente quieta, guardaba un respetuoso silencio, susurraba las letras de las canciones para si misma y lloraba. Y la media de edad era inferior a los 30 años. También Leonard, con una emoción apenas contenida, agradecia los aplausos de aquella muchedumbre al borde de las lágrimas.
Con su voz grave y limpia, acompañado de unos músicos extraordinarios, Leonard hizo que Suzanne nos cogiese de la mano y nos llevase a la orilla del río. Le dijimos “So long” a Marianne, conquistamos Manhatan, invadimos Berlin… y en el momento culminante, con los brazos hacia el cielo entonamos esa canción que desde hace días no me puedo quitar de la cabeza. Con la carne de gallina en el corazón, cuando nadie me ve, con hilillo de voz canto Hallelujah.
Para los que se lo perdieron añado un video del festival de Glastombury de este año, aunque no refleja lo que fue realmente estar allí.
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